Hombre gris
Hombre gris
Para él no había colores
ni rosas, ni ojos despiertos
que lo observaran
Para él todo era lo mismo
cada día que pasaba
pasaba siempre igual
Gris era su mirada
y gris era su angustia
disimulada tras una sonrisa falsa
Caminaba
por estrechos senderos
que siempre conducían al mismo destino
corrompido, deteriorado
en permanente degradación
Y parecía que no iba a cambiarlo
¡se aferraba a tantas evasiones!
la vida transcurría a su lado
innominada, abundante
siempre renovada
Pero él no se percataba de ello
sumido en sus pensamientos
en sus pequeñitas penas
no era capaz de ver la calle sucia
ni el árbol florecido
No era sensible a las risas
a las lágrimas
ni al dolor ajeno
Semejaba un poste
un poste que caminaba
pero no tenía vida
estaba muerto por dentro,
y yo sé que nadie excepto él,
podía zafarse de ello.



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