Revolución del amor
Uno no está separado de la sociedad, es parte de este entramado y sus acciones afectan por completo al entorno en que se desenvuelve. Si ud está confundido traerá confusión al mundo, si, por el contrario, hay en ud claridad, luz, discernimiento, en definitiva, amor, entonces todas sus acciones serán las adecuadas.
Dudo de que en nuestros corazones haya amor, es por eso que quisiera que nos abramos camino en esta jungla, esta selva, en la que estamos como humanidad completa, inmersos. No hay amor en nuestros corazones, carecemos del mismo, al igual que carecemos de compasión. Y lo único que puede salvarnos es esa inmensa cualidad en la que hay suprema inteligencia, es decir, la armonía entre mente y corazón. Necesitamos autoconocernos, cuanto mayor es el conocimiento propio mayor es la posibilidad de actuar con rectitud y sabiduría, de manera sana y correcta. Basamos nuestras existencias en valores falsos, valores como la envidia, la ambición, la codicia, la avaricia, la competencia, el poder, la acumulación de dinero, los títulos, la reputación, el renombre, la egolatría, el egocentrismo, la vanidad y vanagloria. Todo eso es lo que está mal, todo eso es lo errado, lo vil y oscuro. Eso sólo crea tinieblas, pesar, dolor, fugaces placeres malsanos, y es la causa de que nuestra humanidad completa se encuentre en un firme deterioro. Nuestro cerebro, el cerebro humano, no mi cerebro o su cerebro, sino el cerebro de la especie homo sapiens sapiens, ése es el cerebro que se está carcomiendo y destruyendo. No hay tiempo amigo mío, el tiempo no es factor de cambio, debemos salirnos del tiempo (psicológico) y adentrarnos en esa dimensión en la hay sanidad y salud mental, o sea, la dimensión del amor y la paz, de la vida bienaventurada. Sólo cerebros profundamente religiosos, que vean al prójimo como hermanas y hermanos, traerán la tan anhelada revolución y liberación.
Es por eso, que tenemos todas las herramientas y tiempo de ocio para repensar en todo ese campo de la vida que queda descuidado. Sus acciones pueden traer más caos o cada vez más orden. Pero siempre lo primero es que uno empiece a ordenarse interiormente, y animarse a amar y soltarse, a ser transparente, auténtico y no esconder nada, ni para uno ni para otros.
Tenemos esta vida, este presente, esta realidad... tenemos la relación humana, que es la sociedad, un cerebro que piensa, y un corazón que siente... debido a que, desde que estamos como seres humanos viviendo en esta Tierra, no supimos cómo emplear adecuadamente las herramientas de que disponemos, hemos traído caos y destrucción a nuestras vidas. Todas y todos hemos inventado esta sociedad, y todas y todos debemos revertir el daño causado y empezar a crear, fundamentalmente liberándonos de ese haz de corrupciones heredadas, que es el ego, esa pequeña conciencia inventada y originada desde nuestra incomprensión e ignorancia.



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