Muchos no quieren una revolución

 El poder está en manos de unos pocos, sobre todo en manos de personas que superan los 50, 60 años. Ellos no quieren que haya una revolución porque tienen intereses creados, pero la revolución es esencial. Entiéndase revolución sin derramamiento de sangre, por supuesto, me refiero a la revolución que adviene con el conocimiento propio y con la determinación de amar.

El deseo de riquezas, de posición, la dominación, el sometimiento, todo ello es tan falaz. Necesitamos revertir todo el daño causado por cada una/o de nosotras/os. Necesitamos otro cerebro y depende de cada cual el conseguirlo, el entrar en esa dimensión donde por fin hay paz.


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