Libertad de placer y dolor
Buscamos el placer ante todo, pero una vida que sólo
busca placer es una vida terriblemente superficial. Nadie dice que haya algo
malo en el placer, nadie habla de vivir en el opuesto, que es el dolor, sólo
que dolor y placer van de la mano, uno no está libre del otro. Cuando dejamos
de vivir en el campo del pensamiento el placer se convierte en un estado de
bienaventuranza y allí no hay desgaste, no hay deterioro de ningún tipo, y la
mente se encuentra libre y libera la energía creadora, tan necesaria y exenta
de ego.


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