La muerte
¿Y si muriera
hoy? Puede suceder, ¿por qué no? Si eso sucediera, si supiera de mi finitud
entonces ¿qué haría? Vivir, vivir intensamente hasta la hora final.
Me pregunto por qué no nos damos cuenta de nuestra fragilidad. Esto no es para
llamar a la muerte, sino para hacernos amigos de ella. Al fin y al cabo uno no
tiene la vida asegurada. Creo que ahí está la clave para entender algo tan
implacable e ineludible como ese seguro destino.
Después de todo pensamos en la muerte cuando no vivimos. Si viviéramos
completamente, con integridad, amor, delicadeza, sensibilidad, energía, con intensidad,
no tendríamos tiempo de pensar en el final de todo lo conocido.


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