Sólo cuando abandonamos todo lo superfluo
El problema de la pobreza física, material, tiene sus
raíces en los falsos valores en que cimentamos nuestra existencia, es decir,
codicia, ambición, envidia, avaricia, búsqueda de seguridad. La Tierra es
abundante y generosa (¡vaya si lo es!) y no existe razón para que haya una sola
persona sin un plato de comida, ropa y techo. Sólo cuando abandonamos todo lo
superfluo y accesorio podremos terminar con la miseria humana, en todo sentido,
miseria de pobreza y miseria de sentimientos.


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