La naturaleza de la vulnerabilidad
En la misma vulnerabilidad de
uno radica su belleza. Enfrentar la muerte fortuita, de uno mismo o de otro ser
y salir airoso de ello es sinónimo de una mente tranquila y apacible.
Cuando entendemos que cada instante es único e
irrepetible vivimos con intensidad y pasión, los únicos ingredientes seguros
para la bienaventuranza.


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