Que no echen raíces sentimientos de autolátima, etc
No permitas que los sentimientos
de autolástima, de angustia, de lamentación, echen raíces en tu mente,
mantenlos a raya, vigílalos, obsérvalos y termina con ellos a rajatabla. Más bien
da lugar a la percepción instantánea, date la posibilidad de ordenar tus
pensamientos, de seguirlos hasta su fin, hasta su culminación, y da lugar a la
claridad de entendimiento. No juzgues, no justifiques ni condenes. Más bien
observa, detente, aguarda y actúa con diligencia cuando la situación así lo
requiera, pon todo tu ser, todo tu corazón, toda tu mente, en la empresa de
vivir cada día como el último día de nuestras vidas. Llenemos de luz y amor
nuestro entorno, y así, sólo así vamos a modificar las condiciones existentes.


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